Sofocos y acaloradas

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Se calcula que tres de cada cuatro mujeres con menopausia sufren de acaloradas o sofocos. Éstos varían en frecuencia y duración de una mujer a otra, pero todas coinciden en vivirlo como un síntoma muy molesto. La causa exacta todavía se desconoce, se cree que esta íntimamente relacionado con la bajada de estrógenos que sucede tras el cese de la menstruación. Esta disminución hormonal provoca que la temperatura corporal interna suba.

Los sofocos se caracterizan por un enrojecimiento repentino en la piel de la cara y la parte superior del cuerpo, que se acompaña de una intensa sensación de calor y que dura desde poco segundos hasta varios minutos. Con frecuencia va acompañado de sudoración profusa.

¿Cuáles son las alternativas que existen para reducir los sofocos?

El tabaco está relacionado con un mayor número de sofocos. Así que tu primer objetivo debería ser dejar de fumar.

El uso de prendas sintéticas, ya sea en la ropa de diario o en la de la cama, no deja transpirar la piel y puede provocar un aumento de las acaloradas. Los mejores tejidos son el algodón y el lino.

Intenta vestirte con varias capas de ropa, así en caso necesario puedes ir quitándote prendas.

Haz ejercicio de forma regular, caminar es un ejercicio aeróbico muy recomendable. Con 45-60 minutos al día a un ritmo moderado te mantendrás en forma. Hidrátate bien.

Reduce el estrés de tu vida. Se ha comprobado que los sofocos aumentan cuando la mujer está nerviosa o angustiada. El yoga, la meditación, el mindfulness, ejercicios de visualización, tai chi, masajes… o simplemente tomar conciencia de la respiración lenta y controlada puede ayudarte a aliviar las acaloradas.

Una buena dieta es imprescindible. Se recomienda reducir o eliminar los alimentos picantes y/o muy calientes El azúcar blanco y los productos que lo contengan. Evita los alimentos que en su etiqueta nutricional tengan el azúcar como uno de los 3 primeros ingredientes. Evita también los estimulantes tipo cafeína y bebidas alcohólicas. E intenta reducir el aporte de carne y harinas blancas. Aumenta el consumo de verduras y frutas de temporada, alimentos ricos en grasa omega-3, como semillas de lino o pescado.

Existen expertos que recomiendan aumentar el consumo de productos de soja durante la menopausia. Aunque hay controversia en relación a los resultados. No hay evidencia científica que demuestre que la soja ayude al control de los sofocos. Si quieres tomar soja, la forma más efectiva de hacerlo es a base de germinados.

Existen otros alimentos ricos en fitoestrógenos como las semillas de sésamo y de lino, añádelas en tus ensaladas o guisos. Pero recuerda que las semillas de lino nunca debe calentarse o perderán la mayor parte de sus nutrientes. Aumenta el consumo de brotes de alfalfa, manzanas, cebada, cerezas, anacardos, cacahuetes, semillas de girasol, avena en grano, ajo y remolacha.

 Desde la antigüedad se han usado diversos productos homeopáticos o de hierbas como el extracto de cimicifuga racemosa, sauzgatillo, el ginseng siberiano y el dong quai para aliviar los sofocos.

En algunos casos, los sofocos son tan frecuentes y tan intensos que producen perturbación de la vida diaria, en ese caso, quizás, tu médico te ofrecerá Terapia Hormonal Sustitutiva.  Es importante valorar los beneficios y riesgos del THS. El THS debería ser personalizado a cada mujer.

Menopausia precoz

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Hoy quiero hablaros de Eva, una mujer valiente de 35 años. A los 33 años, meses después de que naciese su hija, comenzó con menstruaciones  irregulares, sus ciclos no seguían ningún patrón,  cada vez eran más espaciados y cortos. Además había comenzado también con sofocos, sensaciones repentinas de calor intenso en la cara y en el cuello.   Emocionalmente estaba muy triste y  preocupada. Su mayor deseo era convertirse en madre de nuevo.

Tras una analítica se comprobó que lo que le sucedía era que estaba comenzando con una menopausia precoz producida por un fallo ovárico prematuro. Diagnostico desgarrador para una mujer que desea tener un hijo.

El caso de Eva, por suerte, no es lo habitual. La aparición de la menopausia generalmente entre las mujeres españolas es entre lo 45 y 55 años de edad. Sin embargo, la OMS calcula que alrededor del 1% puede experimentarla antes de los 40 y puede haber un periodo de transición de unos 5 años hasta que los ovarios paren completamente de producir estrógenos y la mujer deje de ser fértil completamente.

Las causas que producen que algunas mujeres sean más propensas a tener una menopausia precoz no están muy claras en un alto porcentaje de casos. Pero se sabe que existen ciertos factores a tener en cuenta:

  • Herencia genética, es habitual que las hijas de madres que han tenido la menopausia precoz también tengan el mismo problema.
  • Factores cromosómicos.
  • Enfermedades autoinmunes, como hipotiroidismo.
  • Enfermedades infecciosas,varicela, paludismo.
  • Tóxicos, como pesticidas, alcohol o tabaco. El tabaquismo adelanta el cese de la menstruación en 2-3 años.
  • La esterilización por ligaduras de trompas.
  • Radioterapia, quimioterapia.

 Es muy importante considerar que muchas veces estas mujeres, como es el caso de Eva,  desean convertirse en madres y es un suceso duro de asimilar. Mientras no haya una ausencia de un año seguido sin menstruación existe la posibilidad de embarazo, pero es más difícil. En la actualidad, la ovodonación hace posible que muchas mujeres y sus parejas puedan cumplir  sus sueños. Eva y Miguel lo consiguieron y esperan con ilusión el nacimiento de su segunda hija.

 Pero saben que cuando el cuerpo de Eva se recupere del embarazo y el parto comenzarán de nuevo los síntomas habituales de la menopausia. Cuando ésta sucede precoz las mujeres tienen casi siempre síntomas más intensos y durante más años. Cuanto más joven  sea, más acentuada es la sintomatología (inestabilidad psíquica, sofocos, complicaciones cardíacas, sequedad vaginal, insomnio, cambios en el peso y osteoporosis).

Así que si sientes que tus reglas han comenzado a ser irregulares, no dudes en contactar con tu matrona o tu médico para realizarte una analítica y medir los niveles hormonales. Cuanta más información tengas más capacitada estás para tomar tus propias decisiones.

Climaterio y menopausia (Parte 1)

«Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena. » Ingmar Bergman

El climaterio es una etapa en la vida de la mujer que abarca el período de tiempo que precede y sigue a la menopausia. Cumplir años s tan inevitable como deseable. Actualmente la mayoría de las mujeres llegamos a vivir esta etapa porque nuestra vida es más larga. Por tanto, necesitamos conocer los cambios físicos y emocionales que suceden.

La menopausia es el cese permanente durante al menos 12 meses de la menstruación. Normalmente entre los 45 y 55 años, aunque puede ocurrir antes o después. Hay situaciones que pueden adelantar esta fecha. Por ejemplo: una alimentación deficiente o el consumo de tabaco o alcohol.

¿Cómo sabré que ha llegado?

Los desarreglos menstruales son la manifestación más habitual, las reglas pueden aumentar o disminuir en abundancia de sangrado y duración.

Los sofocos pueden producirse 2-3 años antes de que la regla desaparezca del todo.

¿Por qué sucede?

En esta etapa el control cíclico de la ovulación y de la menstruación empieza a vacilar. Nuestros ovarios ya no producen hormonas suficientes para mantener el sistema en funcionamiento.

Puede que recuerdes los altibajos físicos y emocionales que sufrías en la pubertad. Estos eran debidos a que nuestro cuerpo estaba iniciando el sistema hormonal. Con la menopausia sucede lo mismo, pero a la inversa.

La menopausia en nuestra sociedad

Históricamente arrastramos la ignorancia, las mentiras y la ridiculización de esta época. Lo que debería ser una transición natural entre nuestra etapa reproductiva y la segunda mitad de nuestra vida, se ha transformado, debido al desconocimiento y la falta de información, en una situación traumática y difícil de asumir para muchas de nosotras.

Durante siglos, la religión, los modelos culturales y sociales, han potenciado únicamente nuestra función de madres. Millones de mujeres la han asumido como la única razón de su vida.

Pero las mujeres hemos comenzado a hablar, a conocernos, a descubrirnos como personas, como seres integrales, más allá del modelo de belleza, de la maternidad, de la pareja…

Cuando hablamos entre nosotras nos damos cuenta que cada una vive estos cambios según su realidad, su familia, su trabajo, sus amistades. Vivimos la menopausia de forma diferente, pero, a todas en general, nos asusta envejecer en una sociedad donde la belleza y la juventud son sinónimos de éxito.

Entre todas estamos cambiando esta sociedad. Para muchas esta situación es el comienzo de la independencia, del aprendizaje de si misma, del desarrollo global de sus capacidades, del descubrimiento de una sexualidad sin temores… Es la etapa de la sabiduría y la reflexión. En sus inicios miramos hacia atrás y consideramos dónde hemos estado, hasta dónde hemos llegado y dónde nos gustaría llegar.

La vida nos coloca en una encrucijada. Ya no podemos quedarnos sentadas de brazos cruzados a esperar que el cuerpo se mantenga vital sin una aportación activa y cambios en el estilo de vida. Debemos cuidarnos y mimarnos para estar activas y saludables.

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