Dolor y grietas en el pezón

“Mujeres con poca leche hay muy pocas; madres con leche de mala calidad ceo que aún no se ha encontrado ninguna; pero los fallos en la técnica de la lactancia son el pan de cada día.” Carlos González, pediatra especialista en lactancia.

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Dar de mamar es un acto muy gratificante y debemos alejar la idea de que es dolorosa. Tenemos que confiar en nuestro cuerpo y en nuestra capacidad de poder alimentar a nuestros hijos.

Algunas mujeres pueden sentir dolor o tener grietas al inicio de la lactancia materna. Por experiencia propia sé que muy molestas.

Cierto grado de sensibilidad al inicio de cada toma durante los primeros días puede ser normal, debido a que los conductos no están muy llenos de leche y, por tanto, la presión que hace el bebé es mayor. Pero cualquier molestia más fuerte o que dure más del primer minuto necesita atención especializada.

Generalmente las grietas son debidas a una incorrecta posición del bebé, la lengua y las encías rozan sobre el pezón. Esto provoca también una succión ineficaz y tomas muy largas.

Nos encontramos con una mamá con dolor cada vez que coloca a su hijo/a al pecho. Y un bebé que necesita tomas largas y frecuentes, por no hacer un correcto vaciado del pecho.

Si tienes dolor o grietas en el pezón lo primero que deberías hacer es acudir a tu matrona para que haga una valoración de la toma. Muchas veces pequeños cambios como colocar un cojín debajo del brazo o acercar un poco más al bebé es suficiente.

Hay unas recomendaciones generales sobre la postura correcta para amamantar, pero cada pecho es diferente y en función del tamaño, dirección a la que apunta el pezón… será necesario hacer pequeños ajustes que tu matrona podrá indicarte.

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Lo correcto es dirigir su ombligo hacia tu cuerpo, abdomen con abdomen, los más pegado posible. La cabeza del bebé alineada con su columna, sin que tenga que girar ni doblar el cuello.

El pezón rozará su nariz o labio superior, así el bebé abre la boca muy grande como cuando nos comemos una hamburguesa triple. Entonces se empuja al bebé hacia el pecho. El labio inferior queda evertido. Sino es así y está doblado hacia adentro puedes bajarlo presionándolo ligeramente mientas mama.

Puede ser que te molesten las 2 o 3 primeras succiones porque cuesta un poco hacer el vacío suficiente para que el pezón quede en el lugar adecuado de la boca. Sabrás que tu hijo/a está bien colocado porque no dolerá.

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La posición correcta es lo más importante a la hora de prevenir y curar las grietas, pero hay otras cosas que pueden ayudarte también:

  • Si notas que tus pechos están muy llenos puedes vaciarlos un poco previamente. Así el bebé tendrá más fácil el agarre.
  • Intenta ofrecer el pecho muchas veces al día cuando el bebé esté tranquilo y antes de que tenga mucha hambre. Esto evitará la ingurgitación o excesivo llenado de los pechos. Si te lo pones cuando ya está nervioso es más fácil que se enganche mal y que tu también ten pongas ansiosa.
  • Atrévete a probar diferentes posiciones. Si siempre utilizas la misma, la lengua y las encías del bebé rozan en la misma. No tengas miedo. Una postura muy recomendada es la postura de crianza biológica. Te dejo el link para que puedas revisarla.
  • Empieza por el pecho menos afectado. Así evitarás la succión demasiado vigorosa del inicio.
  • Durante gran parte del día deja los pechos al aire el mayor tiempo posible. Ayudará a que cicatricen. Es bueno que les de un poco el sol.
  • La ducha diaria es suficiente para tus pechos. Evita los discos de lactancia. Puedes probar con las conchas protectoras o recolectoras que evitarán el roce del sujetador.
  • Cada vez que acabes de dar el pecho extiende unas pocas gotas de tu leche, siempre con las manos limpias para evitar sobreinfecciones. La leche materna tiene propiedades antisépticas y cicatrizantes.
  • Evita el uso de biberones o chupetes. La posición de la boca del bebé es muy diferente y la próxima vez que le ofrezcas el pecho podría agarrarse únicamente del pezón, empeorando la situación.
  • Cuando necesites romper la succión del bebé introduce tu dedo meñique y rompe el vacío. Hazlo despacio, pero tranquila no le harás ningún daño.
  • A veces el uso de pezoneras o de cremas con lanolina, caléndula… pueden ayudar. Pero recuerda que el motivo principal suele ser mecánico, lo más importante es colocar bien al bebé.
  • Puedes hacer lactancia diferida mientras se curan. Te extraes la leche y se la das al bebé en un vaso, jeringuilla o cuchara.

Una vez corregida la postura, las grietas se curan en pocos días, como cualquier pequeña herida de la piel. Si esto no sucede recuerda que pueden existir otros motivos como muguet, frenillo lingual, retrognatia o micrognatia, o irritación del pezón por sustancias irritantes como jabón.

Pero lo más importante es que confíes en ti misma y en tu capacidad de solucionar el problema. La lactancia materna tiene que ser agradable para ti y tu bebé.

¿Cómo ha sido tu experiencia con la lactancia?.

 

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