Los hijos: nuestro grandes maestros

Los-Simpsons

 

Estoy convencida de que la maternidad te hace más consciente de quién eres y cómo eres. Los hijos son esos grandes maestros capaces de sacar la mejor versión y la parte más oscura de cada una de nosotras.

 Este fin de semana en un momento de esos que ni tú misma sabes que te pasa, agobiada no sabes porqué y aburrida no sabes porqué, mi hijo me mira y tranquilamente me dice: “Mamá, tú sabes que tomarse un descanso no es perder el tiempo”.

Sé que para muchos esto es obvio, pero para mi es todo un reto a aprender. Existe un grupo de personas que van de Don o Doña perfect@s.

 ¿Quieres saber si eres una de ellas?

Piensa en tu época de estudiante, ¿eras de los que una semana antes de la fecha de entrega de un trabajo ya lo tenía acabado, pero aún así continuaba revisándolo, porque nunca le parecería estar lo suficientemente bien?. “Siempre se puede mejorar”, ¿es uno de tus lemas?.

Si miras el mundo desde la crítica y desde el fallo o sientes que tienes dentro un juez implacable y feroz, que juzga cada palabra, cada acción, cada emoción sentida. O eres de los que inconscientemente clasifica cada cosa en bien o mal, sin escalas de grises, blanco o negro. Si tienes la sensación de vivir con una frustración casi permanente. Con una rabia interna que reprimes para que los demás no la descubran.

Si esto te resuena y te sientes identificado, quizás seas un perfeccionista. Una persona que suele ser muy exigente, consigo misma y con los otros, una persona que le gusta y necesita el control  y el orden.

No te preocupes no estás solo.  Además hay una buena noticia, por lo menos así lo creo yo, y es que este gen «travieso» ya lo traías al nacer.

Alguno podría pensar, eso es peor, no puedo cambiar si es genético. Yo no opino igual, el primer paso es aceptar que esa es la tendencia, como quien nace con el metabolismo lento. Su tendencia a aumentar de peso estará siempre ahí, pero depende de sus acciones y decisiones conscientes el mantenerse o no en el peso recomendado.

La tendencia de los perfeccionistas es a la auto-exigencia, a los “debería”, a considerar que pasar toda una tarde en el sofá es desperdiciarla… Pero ahí está nuestro gran trabajo, descubrir esos momentos donde la ira comienza a arder dentro de nosotros, reconocer nuestros limites, valorar los pequeños detalles.

Cada vez hay más evidencia de la importancia del autoconocimiento, de dedicarse unos momentos al día a escucharse, a reírse de uno mism@, centrándose en lo positivo de las cosas, cuestionando al juez interior… Las sesiones de coaching te pueden ayudar a encontrar el camino hacia la tranquilidad y la aceptación.

 Yo como madre, dispongo además de un gran maestro que me recuerda que cada día puedo cambiar los “debería” por “podría” y que muchas veces puedo dejar para mañana lo que podría hacer hoy. Porque la vida es corta y nos merecemos disfrutarla, ¿no crees?.

1 comentario en “Los hijos: nuestro grandes maestros”

  1. Muy bueno Rosa, jajajajja!!
    Como diríamos en inglés… «Relaxing cup of coffe in the plaza mayor», o lo que es lo mismo … Disfrutemos un poco más de los momentos tranquilos que también nos sirven para cargarnos las pilas 😉

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