El desafío de la alimentación complementaria

650_1200La introducción de alimentos es un momento de gran emoción en la crianza de los hijos. Las rutinas familiares cambian otra vez, generando cierto estrés y ansiedad.

Posiblemente si tenéis un bebé de 4-6 meses estaréis siendo “bombardeados”, con infinidad de comentarios y preguntas sobre la alimentación de vuestro hijo. Es muy común que familiares, amigos e incluso algún que otro desconocido os «indique» cuándo, con qué, cómo y cuánta cantidad de alimentos deben consumir vuestros hijos para que tengan un correcto desarrollo. Personas que indudablemente lo hacen con las mejores intenciones, pero con pocos conocimientos.

Para poder responder con seguridad y tranquilidad a esas personas recordar que lo más importante no es el cómo ni el qué sino el CUÁNDO.

Tanto la Asociación Española de Pediatría (AEP) como la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida. Por eso salvo en casos excepcionales los expertos en salud coinciden en que lo mejor es esperar hasta que el bebé tenga al menos 6 meses para empezar a ofrecerle otros alimentos.

Aproximadamente a esa edad es cuando el sistema digestivo es lo suficientemente maduro para digerir otros nutrientes diferentes a la leche. En esa época vuestro bebé:

  • Será capaz de mantenerse sentado sin necesidad de apoyo.
  • Habrá perdido el reflejo de extrusión que hace que los niños expulsen la cuchara con la lengua.
  • Mostrará interés por la comida de los adultos.
  • Sabrá mostrar hambre y saciedad con sus gestos.

Será vuestro bebé el que os dirá cuando está listo y entra dentro de la normalidad que cumpla los 6 meses y no esté preparado. Esto no es una competición, no hay prisa. Todos vemos normal que un niño dé sus primeros pasos solo con 16-18 meses, pero nos produce mucha ansiedad y preocupación si no comienza a comer a los 6.

La recomendación es aproximada, a esa edad se da el desarrollo madurativo que hemos explicado y los bebés comienzan a interesarse activamente por la comida, creciendo en ellos un deseo natural de descubrir e imitar lo que hacen los adultos. Habrá ocasiones que deseará la comida de vuestro plato más que la suya.

Todos los bebés sanos tienen este deseo de imitación y curiosidad por las cosas que están a su alrededor y nosotros como padres tenemos que aprovecharlo. Siempre ofreciendo y nunca forzando. El momento de labebe-comiendo comida debe ser divertido.

Otro concepto importante es recordar que hasta el año la leche sigue siendo el alimento esencial. Los estudios científicos han demostrado que la leche cubre todas las necesidades hasta los 6 meses.

En ese momento los bebés comienzan a estar más activos y aumenta ligeramente la demanda de hierro y zinc. Así que no hay prisa. El objetivo es que sobre los 2 años vuestro hij@ coma casi de todo. Pero durante todo ese proceso será natural que a veces no acepte bien ciertos alimentos o tenga períodos de querer sólo leche. Y no pasará nada. Todos tenemos días de menos apetito.

Una situación bastante estrenaste suele ser el día de la revisión de los 6 meses. Quizás el pediatra os haya dado una hoja con recomendaciones. Lo curioso es que cuando habláis con otros padres observáis que son diferentes. ¿Por qué? La explicación es muy sencilla. No existe una manera correcta o incorrecta de introducir la alimentación complementaria. La lista siempre es en función de las preferencias del bebé y la familia y depende de la época del año y la zona donde vivís. No hay una verdad absoluta ni un orden o combinación correcta. Acordaros lo verdaderamente importante es el cuando.

Y ese cuando lo marcará vuestro hijo. Así que en el momento que sentís que ya está preparado podréis comenzar ofreciendo aquellos alimentos que le llamen la atención, porque los aceptará mejor. Sólo hay unas pocas limitaciones realmente justificadas a tener en cuenta:

Los alimentos se introducirán de uno en uno con unos días entre cada nueva incorporación. Para poder detectar intolerancias o alergias.

Hasta el PRIMER AÑO evitaremos la leche entera de vaca, por riesgo de intolerancias; las verduras de hoja verde, por los nitritos y la miel, por riesgo de intoxicación a causa del Clostridium botulini.

Hasta el SEGUNDO AÑO de vida el pescado azul grande y mariscos, por la acumulación de metales pesados; el huevo crudo, por el riesgo de infección por Salmonela.

Hasta el CUARTO AÑO no introduciremos por riesgo de atragantamiento los frutos secos enteros.

Recordar que la cantidad de comida la marca el niño. Nunca le obligaremos a comer, nosotros ofreceremos variedad y el bebé empezará a probar. Si esta vez no le ha gustado, lo volveremos a ofrecer más adelante, quizás combinado con algún otro alimento que sí le gusta.

Tradicionalmente, en España, se ha recomendado el paso de la lactancia a los sólidos utilizando los alimentos triturados en purés o papillas. En estos casos, el bebé aprende a tragar primero y más adelante, a masticar. Sin embargo, actualmente existe otra propuesta llamada baby led weaning o alimentación liderada por el bebé. Consiste en introducir los mismos alimentos pero en trozos lo suficientemente grandes para que el bebé pueda sujetarlos con la mano. Los trozos deben poder  deshacerse con facilidad con los dedos, pues así sabremos que el bebé será capaz de deshacerlo con la lengua y las encías.

Con este método hacemos que el niño sea el principal actor y aprovecharemos esas dos cualidades propias de su edad: la curiosidad y la imitación.

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