Oxitocina vs Adrenalina

Cuenta una antigua leyenda: Una noche, un anciano indio Cherokee le contó a su nieto la historia de una batalla que tiene lugar en el interior de cada persona. Le dijo: “Dentro de cada uno de nosotros hay una dura batalla entre dos lobos. Uno de ellos es un lobo malvado, violento, lleno de ira y agresividad. El otro es todo bondad, amor, alegría y compasión”. El nieto se quedó unos minutos pensando sobre lo que le había contado su abuelo y finalmente le preguntó: ”Dime abuelo, ¿cúal de los dos lobos ganará?” Y el anciano indio respondió: “Aquél al que tu alimentes”.

Al igual que el lobo blanco y el lobo negro que nos cuenta esta historia, son dos fuerzas opuestas dentro de cada uno de nosotros. Del mismo modo actúan la oxitocina y la adrenalina. Ambas son hormonas potentísimas en nuestro organismo, cuando aumenta una, la otra disminuye. 

La oxitocina conocida como la “Hormona del Amor”, es segregada por nuestro cerebro en aquellas situaciones que nos generan bienestar, como puede ser una comida agradable con una buena compañía, recibir un masaje, estar en contacto con la naturaleza. Los picos más altos de esta hormona se producen durante el orgasmo, el parto y la lactancia. Las investigaciones han puesto de manifiesto que, a más momentos placenteros en tu vida, más receptores de oxitocina creas. 

La adrenalina es llamada la “hormona de la activación”, se libera en nuestro cuerpo ante situaciones de peligro, de estrés, de miedo. Nos pone en tensión, nos prepara para actuar rápidamente, poniendo todos nuestros músculos en alerta dispuestos a luchar o salir corriendo. 

Durante el proceso de dar a luz, si la mujer siente miedo o se siente en peligro, sus glándulas suprarrenales comenzarán a liberar grandes cantidades de adrenalina. Esto provocará que el útero esté en tensión y que los receptores uterinos sean ocupados por la adrenalina. 

Así como en la leyenda cherokee, aquí también hay una lucha, una batalla entre la oxitocina y la adrenalina, entre el sentimiento de amor y de miedo, entre la sensación de seguridad y de peligro. 

Prepararte física, psicológica y emocionalmente para el día del parto te ayudará a tener seguridad y confianza. Saber cuáles son las fases, qué puedes sentir en cada una de ellas, revisar tus creencias entorno al nacimiento, conectar con tu bebé, leer, acudir a charlas, buscar información veraz… todo ello hará que ese día te sientas más segura, más capaz y tus niveles de oxitocina ganarán a la adrenalina.Porque de ti depende, tanto el día del nacimiento de tu bebé, como el resto de los días de tu vida, ganará el que tú elijas alimentar

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Toxoplasmosis: El parásito de la personalidad

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Hasta hace poco se creía que la toxoplasmosis era una enfermedad infecciosa que en la mayoría de los casos pasaba desapercibida y no afectaba posteriormente. Se pensaba que sólo si te contagiabas en el embarazo sus consecuencias podían ser graves.

¿Por qué se creía esto?

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa, causada por un parásito, el Toxoplasma gondii. Este parásito sólo puede reproducirse en los intestinos de los gatos. En las personas adultas sanas suele pasar desapercibida.

Sin embargo, en las mujeres embarazadas la infección por toxoplasmosis puede resultar dramática.

El riesgo de transmisión aumenta a medida que avanza la gestación. Mientras que los daños en el feto suelen ser más graves al comienzo de embarazo.

¿Qué dicen los últimos estudios?

Recientes investigaciones afirman que la infección no pasa sin dejar huella en todos nosotros. Tras la fase aguda de la infección, los toxoplasmas se quedan en “hibernación” y viajan a través del cuerpo para llegar al cerebro del anfitrión, provocando en éste cambios en su conducta. Esto provoca una disminución del miedo y de la ansiedad, una mayor impulsividad y un mayor riesgo de sufrir accidentes de tráfico. Consecuencia de la influencia que tiene el parásito sobre las sustancias químicas del cerebro.

¿Qué podemos hacer para evitar contagiarnos?

  • Evitar comer carne cruda o poco cocinada, a no ser que haya sido congelada a -20º durante un período de tiempo superior a 24 horas.
  • Lavarse las manos con agua y jabón después de manipular carne cruda. Limpiar los utensilios y superficies que se usen para preparar carne.
  • Lavar y pelar las frutas y verduras que se coman crudas.
  • Evitar el contacto con los excrementos de los gatos.
  • Usar siempre guantes de goma cuando se realicen labores de jardinería o similares.

¿Qué pasa con el jamón serrano?

Hoy en día muchas embarazadas reciben información contradictoria. El Ministerio de Sanidad sigue desaconsejando el consumo de embutidos y jamón serrano, a no ser que haya sido congelado previamente.

En 2012, el Centro Tecnológico Andaluz del Sector Cárnico (TEICA) publicó un informe donde se establece una correlación entre el tiempo de salado/curado, el contenido de sal del jamón y la viabilidad del Toxoplasma. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) está pendiente de elaborar un nuevo protocolo sobre el consumo de jamón y alimentos curados en el embarazo.

¿Quieres superar tu miedo al parto?

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Es muy habitual que cuando estamos embarazadas y pensamos en cómo será el parto nos embarguen emociones de inquietud, preocupación, ansiedad o miedo. El nacimiento de nuestros hijos es una de las experiencias más importantes que viviremos. No sólo tu estilo de vida y tus quehaceres cambian, también hay una gran transformación interna. Durante los 9 meses de embarazo se gesta un bebé y también una madre.

 ¿De dónde viene el miedo al parto?. Tenemos que viajar a la antigüedad, ya en el Antiguo Testamento, en el Génesis se nos alecciona con la famosa y atemorizante frase de “parirás con dolor”. Volviendo al presente quién no ha sido víctima de amigas, conocidas o familiares que por un extraño motivo arden en deseos de contarte verdaderas historias de terror sobre partos. ¿De verdad creen que ayudan de algún modo narrando con todo lujo de detalles esas historias?.

Una cosa que siempre me sorprende es que las mujeres que tuvieron una experiencia totalmente positiva, con una vivencia bonita y un parto fácil, no suelen entrar en tanto detalle a la hora de narrarlo.

Así que es normal y lógico sentirse un poco inseguras al pensar en el momento de dar a luz. La mayor parte de la información que nos llega tiene connotaciones negativas. El problema radica cuando un miedo paralizante, desproporcionado, irracional o patológico se apodera de nosotras. Esto se llama locquiofobia.

Cada mujer es única y por tanto cada una de nosotras podemos sentir miedos diferentes ante la misma situación, pero los más típicos suelen ser: miedo al dolor, al sufrimiento, a perder el control de la situación, a la muerte, a lo desconocido, a no estar a la altura y a que surjan problemas.

Desde el coaching podemos trabajar los temores vinculados al parto y las expectativas que tienes. Así aumentarás la confianza en ti misma, fortaleciendo esos recursos internos o puntos fuertes que ya posees y recordando todas tus capacidades. Analizaremos también tus puntos débiles y las creencias que pueden condicionar negativamente este momento tan importante, los “no puedo/no sé/no me lo merezco”.

 Te invito a que te respondas a estas preguntas:

  • ¿Qué sientes cuando piensas en el día del parto?
  • ¿Qué te dices interiormente?
  • ¿Cómo te gustaría que fuese ese día?
  • ¿Tus expectativas son realistas?
  • ¿Qué es lo que más te preocupa?
  • ¿Cómo puedes ayudar a tu hijo a nacer?
  • ¿Qué opinas del lugar donde sucederá?
  • ¿Qué pasará si las cosas no salen como deseas?
  • ¿Qué información necesitas para poder sentirte más segura?
  • ¿Dónde puedes encontrarla?
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