Charla «La comunicación con los hijos»

¿Has sentido alguna vez que te cuesta comunicarte con tus hijos?. ¿Parece que habléis idiomas diferentes?. El mundo emocional de los niños es tan complejo como el de los adultos y eso dificulta el entendimiento mutuo.

En esta charla hablaremos del arte de la comunicación.  Ofreceremos algunos consejos y revisaremos los obstáculos más frecuentes que encontramos en las relaciones entre padres e hijos.

Te esperamos el miércoles 4 de Julio!!!

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Programa VITAE

Hace unos meses el Programa VITAE vio la luz y poco a poco vamos consiguiendo que hayan más actividades. Cada vez son más las familias que nosotros acompañan y comparten estos momentos tan maravillosos que se viven con la llegada de un bebé.WhatsApp Image 2017-10-25 at 13.37.47

Estas son las actividades para el mes de Noviembre del Programa VITAE. Todas ellas tienen lugar en Riba-roja del Túria. Muy cerquita de Valencia.

 

 

Taller de porteo

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Esta semana hemos tenido la suerte de poder disfrutar de un taller de porteo, impartido por Silvia Guerrero, doula, asesora de lactancia, instructora de porteo y dueña de  Albabia.    La ponente nos explicó los beneficios asociados a portear a los bebés. Los seres humanos, nacemos mucho más inmaduros que las crías de otras especies. Necesitamos ser porteados durante nuestros primeros años de vida, hasta que conseguimos desplazarnos por nuestros propios medios.

Llevar al bebé en brazos o porteado imita el ambiente del útero y crea un entorno familiar y de protección. El bebé se siente seguro y está más tranquilo. Los estudios demuestran que los niños que son porteados lloran menos.

En el taller aprendimos las características de los portabebés ergonómicos. Os resumo las 5 condiciones básicas que  deben cumplir:

  • Que el bebé tenga la columna en forma de C cara hacia el adulto, de forma que el peso recae sobre las nalgas, el bebé ha de ir sentado, no colgado.
  • Que las piernas vayan separadas permitiendo que el fémur encaje en la cadera y el nivel de las rodillas vaya por encima de las nalgas, formando un ángulo de 90º. Tienen que dibujar una M visto de frente. Lo que llamamos “posición de ranita”.
  • La tela de las piernas debe ir de corva a corva (por debajo de las rodillas).
  • El bebé ha de ir pegado a la persona que lo lleva y sujeción máxima del portabebé para obtener la mayor superficie de contacto bebé-portador y conseguir el mayor sostén para ambos.
  • La postura más recomendable es que el bebé mire hacia el cuidador. Si lo colocamos hacia afuera su espalda se curva al contrario de su fisiología y  el peso del bebé recae sobre sus genitales. Además pierde la conexión con su portador y tiene demasiados estímulos sensoriales.

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Enseñarás a volar

 

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Rebuscando entre los armarios, ha aparecido ante mi una hoja con este texto. Recuerdo perfectamente el día que lo leí por primera vez.  Me gustó tanto que lo copié. Mi hijo tenía pocos meses. Entonces me fascinó la idea de mostrarle el camino. Creía que sería un trabajo relativamente fácil. Era yo todavía muy novata. Pero ahora, que ya ha pasado una década siento la responsabilidad que eso supone día a día.

Albert Mehrabian, en la década de los años 70 realizó unas investigaciones sobre la importancia de los mensajes verbales y no verbales. Los resultados fueron muy sorprendentes. Del mensaje que queremos enviar o transmitir a las otras personas, sólo el 7% se basa en las palabras, en aquello que verbalizamos en voz alta. El 38% corresponde a lo vocal, cómo esas palabras son pronunciadas, aquí tenemos el tono, la entonación, el énfasis, las pausas, el ritmo, los silencios… Mientras que el 55%, sí, sí, has leído bien, el 55% de lo que la otra persona percibe es el lenguaje corporal: mirada, gestos, posturas, respiración, expresiones faciales, etc. Es decir, todo lo que es comunicación no verbal tiene una importancia de más del 90% en la comunicación. Es imposible no comunicarse, porque se habla, aún cuando no se dice nada.

Quizás te preguntarás, ¿esto qué tiene que ver con el poema? Mucho, creo yo, porque no son nuestras palabras las que enseñan el camino a nuestros hijos, sino nuestros comportamientos, nuestras actitudes… en resumen nuestra comunicación no verbal.

Y si pensamos en bebés las palabras se reducen a 0%. Durante los primeros meses no entienden lo que les decimos, pero sí cómo lo decimos. Se dice que son esponjas y es que vibran en sintonía a nuestra energía. Saben antes que nosotros si estamos nerviosos o tranquilos. En nuestra cara, en nuestros gestos se refleja nuestro estado de ánimo, aunque nuestras palabras digan todo lo contrario. Conforme van creciendo descubren antes la contradicción entre la parte verbal y no verbal. Es vital mantener la coherencia entre lo que sentimos, pensamos y expresamos. Que nuestras palabras definan nuestras emociones.

Como padre o madre, tenemos una gran desafío, escogemos nuestros sueños, escogemos nuestros vuelos y con ellos nuestros hijos dibujarán su camino.

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Los hijos: nuestro grandes maestros

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Estoy convencida de que la maternidad te hace más consciente de quién eres y cómo eres. Los hijos son esos grandes maestros capaces de sacar la mejor versión y la parte más oscura de cada una de nosotras.

 Este fin de semana en un momento de esos que ni tú misma sabes que te pasa, agobiada no sabes porqué y aburrida no sabes porqué, mi hijo me mira y tranquilamente me dice: “Mamá, tú sabes que tomarse un descanso no es perder el tiempo”.

Sé que para muchos esto es obvio, pero para mi es todo un reto a aprender. Existe un grupo de personas que van de Don o Doña perfect@s.

 ¿Quieres saber si eres una de ellas?

Piensa en tu época de estudiante, ¿eras de los que una semana antes de la fecha de entrega de un trabajo ya lo tenía acabado, pero aún así continuaba revisándolo, porque nunca le parecería estar lo suficientemente bien?. “Siempre se puede mejorar”, ¿es uno de tus lemas?.

Si miras el mundo desde la crítica y desde el fallo o sientes que tienes dentro un juez implacable y feroz, que juzga cada palabra, cada acción, cada emoción sentida. O eres de los que inconscientemente clasifica cada cosa en bien o mal, sin escalas de grises, blanco o negro. Si tienes la sensación de vivir con una frustración casi permanente. Con una rabia interna que reprimes para que los demás no la descubran.

Si esto te resuena y te sientes identificado, quizás seas un perfeccionista. Una persona que suele ser muy exigente, consigo misma y con los otros, una persona que le gusta y necesita el control  y el orden.

No te preocupes no estás solo.  Además hay una buena noticia, por lo menos así lo creo yo, y es que este gen «travieso» ya lo traías al nacer.

Alguno podría pensar, eso es peor, no puedo cambiar si es genético. Yo no opino igual, el primer paso es aceptar que esa es la tendencia, como quien nace con el metabolismo lento. Su tendencia a aumentar de peso estará siempre ahí, pero depende de sus acciones y decisiones conscientes el mantenerse o no en el peso recomendado.

La tendencia de los perfeccionistas es a la auto-exigencia, a los “debería”, a considerar que pasar toda una tarde en el sofá es desperdiciarla… Pero ahí está nuestro gran trabajo, descubrir esos momentos donde la ira comienza a arder dentro de nosotros, reconocer nuestros limites, valorar los pequeños detalles.

Cada vez hay más evidencia de la importancia del autoconocimiento, de dedicarse unos momentos al día a escucharse, a reírse de uno mism@, centrándose en lo positivo de las cosas, cuestionando al juez interior… Las sesiones de coaching te pueden ayudar a encontrar el camino hacia la tranquilidad y la aceptación.

 Yo como madre, dispongo además de un gran maestro que me recuerda que cada día puedo cambiar los “debería” por “podría” y que muchas veces puedo dejar para mañana lo que podría hacer hoy. Porque la vida es corta y nos merecemos disfrutarla, ¿no crees?.

Taller de lactancia.

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Dice un proverbio africano “para educar a un niño hace falta una tribu entera”. En nuestro momento actual y en esta sociedad, las mujeres habitualmente están muy solas en la crianza de sus bebés.

Las parejas disponen de 15 días de permiso por paternidad y después tienen que volver a sus obligaciones laborales pasando muchas horas fuera de casa. Pero la conciliación de la vida familiar y laboral es otro tema de amplia discusión y hoy no voy a entrar ahí.

En generaciones anteriores era muy común vivir cerca de nuestros padres. Lo más habitual era que las mujeres se ocupasen del cuidado de los hijos y del hogar y no trabajasen fuera. Así cuando una mujer traía al mundo un nuevo ser, disponía de la ayuda de su madre o suegra, y a veces incluso de hermanas, tías, primas, cuñadas… Esto todavía existe en muchas culturas, donde la puérpera es cuidada las primeras semanas por el resto de las mujeres de su entorno.

Pero ahora lo habitual es que cuando tienes un hij@, las mujeres de tu entorno tengan una disponibilidad más limitada por trabajo, distancia geográfica… y que la pareja se pase fuera la mayor parte del día.

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Ante esta “crianza en soledad” están surgiendo espacios de apoyo de madres para madres. Durante los últimos 6 años, tengo la suerte de todos los viernes poder participar en un taller de lactancia/crianza. Son mujeres de diferentes culturas, con formas muy distintas de pensar, pero que comparten algo muy importante en sus vidas: la crianza de sus hijos/as.

Semana a semana comparten dudas, inquietudes, se tejen redes de apoyo incondicional, pues no se juzga, no se censuran las opiniones, se habla desde el respeto y la experiencia de cada una. Las madres más expertas ayudan a las inexpertas. Se ve como van creciendo en su rol de madre, pero también como mujeres y personas. Se habla de lactancia materna, pero también de pañales, del sueño de los niños, de la introducción de alimentos, del entorno…

Juntas aprendemos cada viernes, juntas escuchamos, reímos, lloramos, compartimos, aprendemos, reflexionamos, nos cuestionamos los mitos y las creencias de nuestra cultura… Especialmente intentamos conectar con nuestra intuición, nuestro instinto, aumentar la seguridad en nosotras mismas, auto-conocernos mejor.

Este viernes me emocionó ver a todos los bebés disfrazados para celebrar Halloween. Eso significa que durante toda la semana se han mantenido en contacto, se han apoyado unas a otras, han colaborado y compartido la ilusión. Han tejido su tribu.

Desde aquí quiero agradecerles a ellas y a todas las que han ido pasando por el taller a lo largo de estos años el aprendizaje humano que me han transmitido y te animo a que si estás embarazada o estás criando busques tu red de apoyo.

¿Qué opinión tienes de estos talleres de crianza? ¿Cómo te has sentido en ellos? No dudes en dejar tu comentario.

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