Toxoplasmosis: El parásito de la personalidad

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Hasta hace poco se creía que la toxoplasmosis era una enfermedad infecciosa que en la mayoría de los casos pasaba desapercibida y no afectaba posteriormente. Se pensaba que sólo si te contagiabas en el embarazo sus consecuencias podían ser graves.

¿Por qué se creía esto?

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa, causada por un parásito, el Toxoplasma gondii. Este parásito sólo puede reproducirse en los intestinos de los gatos. En las personas adultas sanas suele pasar desapercibida.

Sin embargo, en las mujeres embarazadas la infección por toxoplasmosis puede resultar dramática.

El riesgo de transmisión aumenta a medida que avanza la gestación. Mientras que los daños en el feto suelen ser más graves al comienzo de embarazo.

¿Qué dicen los últimos estudios?

Recientes investigaciones afirman que la infección no pasa sin dejar huella en todos nosotros. Tras la fase aguda de la infección, los toxoplasmas se quedan en “hibernación” y viajan a través del cuerpo para llegar al cerebro del anfitrión, provocando en éste cambios en su conducta. Esto provoca una disminución del miedo y de la ansiedad, una mayor impulsividad y un mayor riesgo de sufrir accidentes de tráfico. Consecuencia de la influencia que tiene el parásito sobre las sustancias químicas del cerebro.

¿Qué podemos hacer para evitar contagiarnos?

  • Evitar comer carne cruda o poco cocinada, a no ser que haya sido congelada a -20º durante un período de tiempo superior a 24 horas.
  • Lavarse las manos con agua y jabón después de manipular carne cruda. Limpiar los utensilios y superficies que se usen para preparar carne.
  • Lavar y pelar las frutas y verduras que se coman crudas.
  • Evitar el contacto con los excrementos de los gatos.
  • Usar siempre guantes de goma cuando se realicen labores de jardinería o similares.

¿Qué pasa con el jamón serrano?

Hoy en día muchas embarazadas reciben información contradictoria. El Ministerio de Sanidad sigue desaconsejando el consumo de embutidos y jamón serrano, a no ser que haya sido congelado previamente.

En 2012, el Centro Tecnológico Andaluz del Sector Cárnico (TEICA) publicó un informe donde se establece una correlación entre el tiempo de salado/curado, el contenido de sal del jamón y la viabilidad del Toxoplasma. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) está pendiente de elaborar un nuevo protocolo sobre el consumo de jamón y alimentos curados en el embarazo.

Anemia durante el embarazo

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Muchas de vosotras habréis oído hablar de la anemia durante el embarazo. Creo que es importante explicar con detalle las características especiales de este tipo de anemia.

La gestación es un proceso natural pero constituye una etapa de gran vulnerabilidad tanto para la madre como para el hijo. El aumento del volumen de sangre es uno de los cambios más importantes que tienen lugar en el cuerpo de la embarazada. Su finalidad es facilitar el crecimiento y desarrollo del feto.

Estos cambios comienzan ya tras la implantación del embrión y van aumentado a medida que las semanas de embarazo avanzan.

El cuerpo de la madre trabaja extra para satisfacer el aumento de las necesidades de oxígeno y de hierro. Todos sabemos lo importante que es el oxígeno para vivir, pero desconocemos que el hierro es necesario para la producción de la hemoglobina. Una proteína presente en los glóbulos rojos encargada de llevar el oxígeno a las otras células.

Anemia fisiológica del embarazo

Durante el embarazo  el volumen sanguíneo de la madre aumente considerablemente, es decir, necesitamos que haya más sangre para poder oxigenar nuestro cuerpo y el de nuestro bebé.

Pero la sangre está formada por 2 elementos bien diferenciados. Una parte es el plasma. Se trata de la parte líquida, en ella están inmersas la otra parte que son diferentes células, llamadas elementos formes. Estos son glóbulos rojos, blancos,plaquetas, entre otros.

Para nuestro tema nos interesa diferenciar entre plasma y los glóbulos rojos o eritrocitos. Vamos a pensar en los vídeos de «La vida es así», el primero sería el líquido que habría entre los diferentes personajes que circulan por los vasos sanguíneos. Estas figuras serían los elementos formes.

Durante el embarazo el aumento del plasma (el líquido) se inicia muy temprano y de forma lenta. A la semana 25 ha aumentado mucho . Al final del embarazo  puedes tener  entre 1250 a 2000 ml más de volumen plasmático.

La otra parte, te acuerdas,  los glóbulos rojos, también aumentan durante la gestación, pero de un modo más lento y menos pronunciado que el plasma. Esto provoca una disminución de la concentración de glóbulos rojos.

¿Qué significa esto? Que si analizamos una gota de sangre de una mujer embarazada veremos que hay menos células flotando, es decir,  los glóbulos rojos estarían más separados y en menor cantidad. Pero, recuerda, que  esto es un proceso normal, que se conoce como “Anemia dilucional” o “Anemia fisiológica del embarazo”.

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Anemia ferropénica

Hay mujeres que no soportan la sobrecarga que supone el embarazo en su cuerpo y su hemoglobina baja por debajo de 11 g/l. El 90% de estos casos se producen por anemias ferropénicas, es decir, por falta de hierro.

La anemia se detecta frecuentemente en los análisis de sangre rutinarios que se hacen durante la gestación. Pero hay ciertos síntomas a los que debes estar alerta. Si te sientes muy cansada, apática, padeces dolor de cabeza frecuente, uñas quebradizas, tienes un color pálido de la piel y las mucosas o sientes dificultad respiratoria y latidos cardíacos acelerados al realizar las tareas cotidianas que antes no suponían ningún problema, no dudes en hablarlo con tu matrona, ell@ te solicitará una analítica y valorará la necesidad de añadirte un suplemento de hierro y/o explicarte las recomendaciones dietéticas.

Prevención

Una buena nutrición es algo muy muy importante. Si desde antes del embarazo te alimentas equilibradamente es más fácil tener bien abastecidos los depósitos de hierro y otros nutrientes fundamentales para tu salud. Durante el embarazo se recomienda una dosis de 30 mg diarios de hierro.

Te dejo un listado de los alimentos que contienen mayor cantidad de hierro en su composición. De ellos los que provienen de origen animal tienen una mejor absorción que los de origen vegetal. Lo ideal es juntarlos, así aumentas mucho más su efecto.

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¿Está mi bebé preparado para comenzar la alimentación complementaria?

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Hace unos meses escribí un post sobre alimentación complementaria, centrándome en el orden de introducción de los alimentos. Hoy pretendo responder a la pregunta que todo padre/madre se hace: ¿Cómo sé cuando ha llegado el momento de comenzar la alimentación complementaria?

Todos los expertos coinciden en recomendar lactancia materna exclusiva durante al menos los primeros 6 meses de vida. Sabemos que cada persona y por ende cada bebé necesita un plazo diferente de aprendizaje y de maduración.

Por eso opino que la mejor estrategia para valorar el inicio de la alimentación complementaria es la observación del bebé. Apelo al sentido común y al instinto maternal/paternal. Antes o después todos los niños se interesan por los alimentos que ingieren los adultos y mientras tanto la leche (materna o artificial) cubre todas sus necesidades.

Pero quiero remarcar que existen unos criterios mínimos que son importantes conocer para valorar si tu bebé ya está listo o no.

La edad es un criterio relativo. Lo ideal es no comenzar antes de los 6 meses. La mayoría de los bebés suelen estar preparados entre los 6-8 meses. Aproximadamente en ese periodo es cuando el sistema digestivo de tu bebé está lo suficientemente desarrollado para ingerir alimentos. Cuando éste es inmaduro, los espacios entre las células del intestino delgado son bastante anchos, para que puedan pasar los anticuerpos, que son partículas muy grandes, a la sangre, y así proteger al bebé frente a las infecciones. Pero con el paso de los meses la situación inmunológica del bebé mejora y el intestino delgado reduce el espacio de sus paredes y sólo moléculas pequeñas pueden pasar a la sangre. De este modo el cuerpo reduce el riesgo de alergias.

El tercer criterio es fácil de observar, es importante que tu bebé muestre determinados signos de desarrollo que indiquen que está preparado. Estos signos son:

  • Se puede mantener sentado sin ayuda y así tener las manos libres para poder coger el alimento y experimentar con él.
  • Ha perdido el reflejo de extrusión. El bebé ya no empuja los alimentos con la lengua hacia fuera cuando se le acercan a la boca.
  • Muestra interés cuando ve comer a los adultos, quiere participar e intenta coger la comida e introducírsela en la boca.
  • Sabe “decir que no”. Rechaza los alimentos cuando está saciado. Es capaz de auto-regularse.

Es frecuente que las mamás me pregunten que hacer cuando su bebé de 4-5 meses parece deseoso de comer. Sabemos lo importante que es retrasar ese momento hasta al menos los 6 meses, pero es positivo dejar participar al bebé del ambiente familiar en las comidas. Así que si el bebé todavía no se mantiene estable sentado, puedes colocarlo sobre tus rodillas. Ofrécele cucharas para que pueda jugar y familiarizarse con ellas. Esto hará que se acostumbren y acepten mejor los alimentos que introduzcas después.

Otra cosa que puedes hacer es darle un poco de agua o de la leche que tome en un vaso de plástico, para que juegue, disfrute y con un poco de suerte aprenda.

Si por el contrario tu bebé llegados los 6-8 meses no muestra interés por la comida, no desesperes. El alimento principal durante el primer año de vida es la leche. Deja que tu bebé marque el momento, cuando esté preparad@ te lo hará saber. Tú ofrécele alimentos sin forzar y de manera divertida. Déjale jugar también con cucharas, vasos y diferentes utensilios. Un día te sorprenderá pidiéndote tu comida.

Sofocos y acaloradas

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Se calcula que tres de cada cuatro mujeres con menopausia sufren de acaloradas o sofocos. Éstos varían en frecuencia y duración de una mujer a otra, pero todas coinciden en vivirlo como un síntoma muy molesto. La causa exacta todavía se desconoce, se cree que esta íntimamente relacionado con la bajada de estrógenos que sucede tras el cese de la menstruación. Esta disminución hormonal provoca que la temperatura corporal interna suba.

Los sofocos se caracterizan por un enrojecimiento repentino en la piel de la cara y la parte superior del cuerpo, que se acompaña de una intensa sensación de calor y que dura desde poco segundos hasta varios minutos. Con frecuencia va acompañado de sudoración profusa.

¿Cuáles son las alternativas que existen para reducir los sofocos?

El tabaco está relacionado con un mayor número de sofocos. Así que tu primer objetivo debería ser dejar de fumar.

El uso de prendas sintéticas, ya sea en la ropa de diario o en la de la cama, no deja transpirar la piel y puede provocar un aumento de las acaloradas. Los mejores tejidos son el algodón y el lino.

Intenta vestirte con varias capas de ropa, así en caso necesario puedes ir quitándote prendas.

Haz ejercicio de forma regular, caminar es un ejercicio aeróbico muy recomendable. Con 45-60 minutos al día a un ritmo moderado te mantendrás en forma. Hidrátate bien.

Reduce el estrés de tu vida. Se ha comprobado que los sofocos aumentan cuando la mujer está nerviosa o angustiada. El yoga, la meditación, el mindfulness, ejercicios de visualización, tai chi, masajes… o simplemente tomar conciencia de la respiración lenta y controlada puede ayudarte a aliviar las acaloradas.

Una buena dieta es imprescindible. Se recomienda reducir o eliminar los alimentos picantes y/o muy calientes El azúcar blanco y los productos que lo contengan. Evita los alimentos que en su etiqueta nutricional tengan el azúcar como uno de los 3 primeros ingredientes. Evita también los estimulantes tipo cafeína y bebidas alcohólicas. E intenta reducir el aporte de carne y harinas blancas. Aumenta el consumo de verduras y frutas de temporada, alimentos ricos en grasa omega-3, como semillas de lino o pescado.

Existen expertos que recomiendan aumentar el consumo de productos de soja durante la menopausia. Aunque hay controversia en relación a los resultados. No hay evidencia científica que demuestre que la soja ayude al control de los sofocos. Si quieres tomar soja, la forma más efectiva de hacerlo es a base de germinados.

Existen otros alimentos ricos en fitoestrógenos como las semillas de sésamo y de lino, añádelas en tus ensaladas o guisos. Pero recuerda que las semillas de lino nunca debe calentarse o perderán la mayor parte de sus nutrientes. Aumenta el consumo de brotes de alfalfa, manzanas, cebada, cerezas, anacardos, cacahuetes, semillas de girasol, avena en grano, ajo y remolacha.

 Desde la antigüedad se han usado diversos productos homeopáticos o de hierbas como el extracto de cimicifuga racemosa, sauzgatillo, el ginseng siberiano y el dong quai para aliviar los sofocos.

En algunos casos, los sofocos son tan frecuentes y tan intensos que producen perturbación de la vida diaria, en ese caso, quizás, tu médico te ofrecerá Terapia Hormonal Sustitutiva.  Es importante valorar los beneficios y riesgos del THS. El THS debería ser personalizado a cada mujer.

Test O’Sullivan

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El test O’Sullivan consiste en una prueba que se hace durante el embarazo para valorar los niveles de azúcar en sangre. Esta prueba es útil para diagnosticar la diabetes gestacional,  complicación más frecuente durante el embarazo. Una diabetes gestacional mal controlada supone un aumento del riesgo de complicaciones obstétricas

En España, por se un país con una alta prevalencia de diabetes, el Test de O’Sullivan se realiza a todas las embarazadas entre la semana 24 y 28. Cuando el embarazo se considera de alto riesgo, se recomienda realizar la prueba también en el primer y tercer trimestre. Esto es en caso de  existir uno o más de los siguientes factores:

  • Edad igual o superior a 35 años.
  • Obesidad, con un IMC (índice de masa corporal) mayor de 30.
  • Macrosomía fetal anterior, la mujer dio a luz a un bebé de más de 4 kg en un embarazo anterior.
  • Alteraciones del metabolismo de la glucosa.
  • Antecedentes familiares de diabetes en primer grado (padres y/o hermanos).
  • Diabetes gestacional en embarazos anteriores.

La realización de la prueba consiste en la ingesta de 50 gr de glucosa diluida en agua por vía oral. No necesitas estar en ayunas para realizarse esta prueba, tras beberte el líquido esperarás sentada durante una hora. Transcurridos este tiempo se te realizará una extracción de sangre.

Todo resultado menor a 140 mg/dl se encuentra dentro de la normalidad y descartaría una diabetes gestacional. En cambio si el valor es entre 140-199 mg/dl es recomendado realizar el Test de Tolerancia Oral a la Glucosa (TTOG) para poder confirmar o no el diagnóstico. El TTOG es conocido como “curva larga” o “curva de las 3 horas”. En esta prueba se administra 100 gr de glucosa a la embarazada y se toman cuatro analíticas seriadas, separadas entre sí por 60 minutos.

Si de estos 4 resultados hay dos por encima del valor límite máximo se diagnostica como diabetes gestacional.  Se te remitirá al endocrino para un mayor control. La mayor parte de las mujeres regulamos nuestros niveles glucémicos con la práctica regular de 45-60 minutos de ejercicio moderado aeróbico y una dieta específica para gestantes diabéticas. Con un glucómetro podemos medir los niveles de glucosa en casa diariamente. Se calcula que sólo entre un 10-20% necesitarán de medicación específica para el control del perfil glucémico.

Si de esos 4 resultado sólo uno te sale alterado, se te repetirá la prueba en 3-4 semanas. Si el valor vuelve a estar por encima se diagnostica de intolerancia a la glucosa. Recomendando las mismas medidas que en el caso anterior.

Es importante y tranquilizador saber que las mujeres con diabetes gestacional bien controlada tienen bebés sanos y partos espontáneos. Si los valores de tus glucemias están dentro de las recomendaciones no habrá necesidad de inducir el parto/nacimiento.

La mayoría de las mujeres toleran bien esta prueba, pero es cierto que existe un número reducido de embarazadas que sienten que es muy molesta. Si sientes que ese es tu caso, acuérdate de coger una botella pequeña de agua y beber algún pequeño sorbo mientras esperas.

Una buena conversación, o cosas que te ayuden a entretenerte, como un libro, una tablett… te harán la espera más agradable. Si vomitas antes de haber transcurrido la hora, la tienes que repetir. Existe una forma alternativa de descartar la diabetes gestacional y es realizando durante una semana un perfil glucémico. Esto consiste en medir 3 veces al día durante una semana la glucemia en sangre con un glucómetro.

Considero que es importante que sepas que todas las visitas y pruebas que se realizan durante el embarazo, son recomendaciones. Cada mujer decide libremente que es lo que quiere realizarse o no. Yo creo que cada uno de nosotros tenemos la obligación de estar bien informadas y con esta información tenemos el derecho a decidir que pruebas o tratamiento deseo.

¿Alguna vez te han hecho esta prueba? ¿Cómo lo llevaste? No dudes en compartir tu experiencia con nosotras.

 

 

Dolor y grietas en el pezón

“Mujeres con poca leche hay muy pocas; madres con leche de mala calidad ceo que aún no se ha encontrado ninguna; pero los fallos en la técnica de la lactancia son el pan de cada día.” Carlos González, pediatra especialista en lactancia.

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Dar de mamar es un acto muy gratificante y debemos alejar la idea de que es dolorosa. Tenemos que confiar en nuestro cuerpo y en nuestra capacidad de poder alimentar a nuestros hijos.

Algunas mujeres pueden sentir dolor o tener grietas al inicio de la lactancia materna. Por experiencia propia sé que muy molestas.

Cierto grado de sensibilidad al inicio de cada toma durante los primeros días puede ser normal, debido a que los conductos no están muy llenos de leche y, por tanto, la presión que hace el bebé es mayor. Pero cualquier molestia más fuerte o que dure más del primer minuto necesita atención especializada.

Generalmente las grietas son debidas a una incorrecta posición del bebé, la lengua y las encías rozan sobre el pezón. Esto provoca también una succión ineficaz y tomas muy largas.

Nos encontramos con una mamá con dolor cada vez que coloca a su hijo/a al pecho. Y un bebé que necesita tomas largas y frecuentes, por no hacer un correcto vaciado del pecho.

Si tienes dolor o grietas en el pezón lo primero que deberías hacer es acudir a tu matrona para que haga una valoración de la toma. Muchas veces pequeños cambios como colocar un cojín debajo del brazo o acercar un poco más al bebé es suficiente.

Hay unas recomendaciones generales sobre la postura correcta para amamantar, pero cada pecho es diferente y en función del tamaño, dirección a la que apunta el pezón… será necesario hacer pequeños ajustes que tu matrona podrá indicarte.

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Lo correcto es dirigir su ombligo hacia tu cuerpo, abdomen con abdomen, los más pegado posible. La cabeza del bebé alineada con su columna, sin que tenga que girar ni doblar el cuello.

El pezón rozará su nariz o labio superior, así el bebé abre la boca muy grande como cuando nos comemos una hamburguesa triple. Entonces se empuja al bebé hacia el pecho. El labio inferior queda evertido. Sino es así y está doblado hacia adentro puedes bajarlo presionándolo ligeramente mientas mama.

Puede ser que te molesten las 2 o 3 primeras succiones porque cuesta un poco hacer el vacío suficiente para que el pezón quede en el lugar adecuado de la boca. Sabrás que tu hijo/a está bien colocado porque no dolerá.

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La posición correcta es lo más importante a la hora de prevenir y curar las grietas, pero hay otras cosas que pueden ayudarte también:

  • Si notas que tus pechos están muy llenos puedes vaciarlos un poco previamente. Así el bebé tendrá más fácil el agarre.
  • Intenta ofrecer el pecho muchas veces al día cuando el bebé esté tranquilo y antes de que tenga mucha hambre. Esto evitará la ingurgitación o excesivo llenado de los pechos. Si te lo pones cuando ya está nervioso es más fácil que se enganche mal y que tu también ten pongas ansiosa.
  • Atrévete a probar diferentes posiciones. Si siempre utilizas la misma, la lengua y las encías del bebé rozan en la misma. No tengas miedo. Una postura muy recomendada es la postura de crianza biológica. Te dejo el link para que puedas revisarla.
  • Empieza por el pecho menos afectado. Así evitarás la succión demasiado vigorosa del inicio.
  • Durante gran parte del día deja los pechos al aire el mayor tiempo posible. Ayudará a que cicatricen. Es bueno que les de un poco el sol.
  • La ducha diaria es suficiente para tus pechos. Evita los discos de lactancia. Puedes probar con las conchas protectoras o recolectoras que evitarán el roce del sujetador.
  • Cada vez que acabes de dar el pecho extiende unas pocas gotas de tu leche, siempre con las manos limpias para evitar sobreinfecciones. La leche materna tiene propiedades antisépticas y cicatrizantes.
  • Evita el uso de biberones o chupetes. La posición de la boca del bebé es muy diferente y la próxima vez que le ofrezcas el pecho podría agarrarse únicamente del pezón, empeorando la situación.
  • Cuando necesites romper la succión del bebé introduce tu dedo meñique y rompe el vacío. Hazlo despacio, pero tranquila no le harás ningún daño.
  • A veces el uso de pezoneras o de cremas con lanolina, caléndula… pueden ayudar. Pero recuerda que el motivo principal suele ser mecánico, lo más importante es colocar bien al bebé.
  • Puedes hacer lactancia diferida mientras se curan. Te extraes la leche y se la das al bebé en un vaso, jeringuilla o cuchara.

Una vez corregida la postura, las grietas se curan en pocos días, como cualquier pequeña herida de la piel. Si esto no sucede recuerda que pueden existir otros motivos como muguet, frenillo lingual, retrognatia o micrognatia, o irritación del pezón por sustancias irritantes como jabón.

Pero lo más importante es que confíes en ti misma y en tu capacidad de solucionar el problema. La lactancia materna tiene que ser agradable para ti y tu bebé.

¿Cómo ha sido tu experiencia con la lactancia?.

 

El desafío de la alimentación complementaria

650_1200La introducción de alimentos es un momento de gran emoción en la crianza de los hijos. Las rutinas familiares cambian otra vez, generando cierto estrés y ansiedad.

Posiblemente si tenéis un bebé de 4-6 meses estaréis siendo “bombardeados”, con infinidad de comentarios y preguntas sobre la alimentación de vuestro hijo. Es muy común que familiares, amigos e incluso algún que otro desconocido os «indique» cuándo, con qué, cómo y cuánta cantidad de alimentos deben consumir vuestros hijos para que tengan un correcto desarrollo. Personas que indudablemente lo hacen con las mejores intenciones, pero con pocos conocimientos.

Para poder responder con seguridad y tranquilidad a esas personas recordar que lo más importante no es el cómo ni el qué sino el CUÁNDO.

Tanto la Asociación Española de Pediatría (AEP) como la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida. Por eso salvo en casos excepcionales los expertos en salud coinciden en que lo mejor es esperar hasta que el bebé tenga al menos 6 meses para empezar a ofrecerle otros alimentos.

Aproximadamente a esa edad es cuando el sistema digestivo es lo suficientemente maduro para digerir otros nutrientes diferentes a la leche. En esa época vuestro bebé:

  • Será capaz de mantenerse sentado sin necesidad de apoyo.
  • Habrá perdido el reflejo de extrusión que hace que los niños expulsen la cuchara con la lengua.
  • Mostrará interés por la comida de los adultos.
  • Sabrá mostrar hambre y saciedad con sus gestos.

Será vuestro bebé el que os dirá cuando está listo y entra dentro de la normalidad que cumpla los 6 meses y no esté preparado. Esto no es una competición, no hay prisa. Todos vemos normal que un niño dé sus primeros pasos solo con 16-18 meses, pero nos produce mucha ansiedad y preocupación si no comienza a comer a los 6.

La recomendación es aproximada, a esa edad se da el desarrollo madurativo que hemos explicado y los bebés comienzan a interesarse activamente por la comida, creciendo en ellos un deseo natural de descubrir e imitar lo que hacen los adultos. Habrá ocasiones que deseará la comida de vuestro plato más que la suya.

Todos los bebés sanos tienen este deseo de imitación y curiosidad por las cosas que están a su alrededor y nosotros como padres tenemos que aprovecharlo. Siempre ofreciendo y nunca forzando. El momento de labebe-comiendo comida debe ser divertido.

Otro concepto importante es recordar que hasta el año la leche sigue siendo el alimento esencial. Los estudios científicos han demostrado que la leche cubre todas las necesidades hasta los 6 meses.

En ese momento los bebés comienzan a estar más activos y aumenta ligeramente la demanda de hierro y zinc. Así que no hay prisa. El objetivo es que sobre los 2 años vuestro hij@ coma casi de todo. Pero durante todo ese proceso será natural que a veces no acepte bien ciertos alimentos o tenga períodos de querer sólo leche. Y no pasará nada. Todos tenemos días de menos apetito.

Una situación bastante estrenaste suele ser el día de la revisión de los 6 meses. Quizás el pediatra os haya dado una hoja con recomendaciones. Lo curioso es que cuando habláis con otros padres observáis que son diferentes. ¿Por qué? La explicación es muy sencilla. No existe una manera correcta o incorrecta de introducir la alimentación complementaria. La lista siempre es en función de las preferencias del bebé y la familia y depende de la época del año y la zona donde vivís. No hay una verdad absoluta ni un orden o combinación correcta. Acordaros lo verdaderamente importante es el cuando.

Y ese cuando lo marcará vuestro hijo. Así que en el momento que sentís que ya está preparado podréis comenzar ofreciendo aquellos alimentos que le llamen la atención, porque los aceptará mejor. Sólo hay unas pocas limitaciones realmente justificadas a tener en cuenta:

Los alimentos se introducirán de uno en uno con unos días entre cada nueva incorporación. Para poder detectar intolerancias o alergias.

Hasta el PRIMER AÑO evitaremos la leche entera de vaca, por riesgo de intolerancias; las verduras de hoja verde, por los nitritos y la miel, por riesgo de intoxicación a causa del Clostridium botulini.

Hasta el SEGUNDO AÑO de vida el pescado azul grande y mariscos, por la acumulación de metales pesados; el huevo crudo, por el riesgo de infección por Salmonela.

Hasta el CUARTO AÑO no introduciremos por riesgo de atragantamiento los frutos secos enteros.

Recordar que la cantidad de comida la marca el niño. Nunca le obligaremos a comer, nosotros ofreceremos variedad y el bebé empezará a probar. Si esta vez no le ha gustado, lo volveremos a ofrecer más adelante, quizás combinado con algún otro alimento que sí le gusta.

Tradicionalmente, en España, se ha recomendado el paso de la lactancia a los sólidos utilizando los alimentos triturados en purés o papillas. En estos casos, el bebé aprende a tragar primero y más adelante, a masticar. Sin embargo, actualmente existe otra propuesta llamada baby led weaning o alimentación liderada por el bebé. Consiste en introducir los mismos alimentos pero en trozos lo suficientemente grandes para que el bebé pueda sujetarlos con la mano. Los trozos deben poder  deshacerse con facilidad con los dedos, pues así sabremos que el bebé será capaz de deshacerlo con la lengua y las encías.

Con este método hacemos que el niño sea el principal actor y aprovecharemos esas dos cualidades propias de su edad: la curiosidad y la imitación.

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