Tintes capilares durante el embarazo y puerperio

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Los tintes para el cabello son el producto de cosmética capilar más usado en todo el mundo, ya sea para esconder las canas o cambiar el look.
Durante el embarazo y la lactancia  encontrarás personas que te recomiendan no tintarte, otros te dirán que mejor evitarlo las primeras 12 semanas y otros que no pasa nada. ¿Quién está más acertado?

Cuando hablamos de los peligros de los tintes nos enfocamos en 2 temas completamente diferentes. Por un lado está el riesgo de alergia y por otro, la posibilidad de afectar al feto o bebé.

Las mujeres embarazadas o lactantes tienen las mismas probabilidad de desarrollar una alergia que el resto de la población. Aunque los tintes permanentes contienen sustancias capaces de irritar el cuero cabelludo, su  absorción cutánea es escasa, si la piel está intacta.

No obstante, hay que tener en cuenta que la progesterona que produce la placenta durante el embarazo debilita el cabello y facilita su caída. Además puede afectar a las características normales del cabello haciendo que este reaccione de modo distinto e impredecible a la coloración habitual. Si te tiñes el cabello muy a menudo el proceso se puede acelerar. En el embarazo los especialistas recomiendan aplicarse el tratamiento de 3 a 4 veces.

La debilidad y caída capilar empeora durante el puerperio y la lactancia, ya que  aumenta por la falta de estrógenos.

Los productos utilizados como tintes permanentes, en la actualidad, son mucho menos tóxicos y están muy controlados según la Directiva sobre cosméticos de la Unión Europea. El principal responsable de las reacciones alérgicas es el colorante derivado de la parafenilendiamina (PPD), sustancia prohibida en Francia, Suecia y Alemania, pero no en España. No obstante, la legislación europea es muy estricta respecto a las concentraciones máximas de PPD en tintes capilares.

Por otro lado, tenemos el miedo a que los tintes puedan producir malformaciones en el feto o pérdidas de embarazo. Los datos que se barajan actualmente sobre los productos químicos que incluyen los tintes permanentes y semi-permanentes indican que es seguro colorear el cabello durante el embarazo.

En 2010 se hizo un estudio con ratas, donde se les expuso a dosis 100 veces más elevadas que lo que habitualmente se utiliza en una aplicación humana. No se observaron cambios significativos en el desarrollo fetal.

Durante la lactancia materna, la información disponible es muy limitada, pero se cree muy poco probable que una cantidad significativa de producto químico pase a la leche materna.

Ahora ya sabes un poco más sobre los tintes capilares y tú decides que hacer.

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